Los 3 elementos esenciales de un diamante

Corte - donde ocurre la magia

El corte no significa la forma: es qué tan bien proporcionadas y pulidas están las facetas de un diamante.

Un corte perfecto permite que la luz entre y rebote, creando ese brillo icónico.

Cuanto mejor sea el corte, más bailará tu diamante con la luz.

DATO CURIOSO: Un diamante mal tallado, incluso grande, brillará menos que uno más pequeño con un corte excelente. El tamaño no lo es todo, ¡el brillo sí!

Color - La paleta sutil de la naturaleza

Los diamantes vienen en una gama de tonos naturales, desde el blanco helado hasta los cálidos tonos champán.

Cuanto menos color tenga un diamante, más raro y valioso se vuelve. La escala va de D (incoloro) a Z (amarillo claro). Èleanora selecciona solo los mejores.
Gama casi incolora para un brillo puro y radiante.

DATO CURIOSO: La diferencia entre un diamante color D y uno F es casi invisible a simple vista, ¡pero tu billetera podría notarlo!

Claridad - Huellas de la naturaleza

La claridad se refiere a qué tan “limpio” es un diamante, si tiene marcas naturales llamadas inclusiones o imperfecciones.

Cuanto más claro es el diamante, mejor refleja la luz. La escala va de Impecable (FL) a Incluido (I) .

DATO CURIOSO: La mayoría de las inclusiones son microscópicas, así que no te preocupes si tus diamantes no son perfectos. Incluso las estrellas tienen manchas, y aun así brillan.

En breve

Cortar le da vida.

El color le da personalidad.

La claridad le da pureza.

Y juntos, hacen que cada diamante Èleanora sea único.

Una pregunta divertida para ti...

¿Qué te importa más: la talla o el brillo? (No hay una respuesta incorrecta… solo preferencias)